Ataque armado a alcaldesa de Bacanora deja sin vida a su hijo; descartan atentado directo
La alcaldesa de Bacanora, Sonora, Nora Alicia Biebrich Duarte, fue víctima de una agresión armada cuando transitaba por la carretera federal Hermosillo-Mazatlán, hecho en el que su hijo perdió la vida a consecuencia de las heridas de bala, confirmaron autoridades estatales.
El ataque ocurrió a la altura del kilómetro 60, luego de que la funcionaria saliera de Hermosillo con destino al puerto sinaloense a bordo de una camioneta Jeep.
De acuerdo con la Fiscalía General de Justicia del Estado, el hecho se originó tras un incidente vial cuando el vehículo en el que viajaban intentó rebasar a otra unidad que posteriormente les dio alcance y abrió fuego.
El fiscal estatal, Gustavo Rómulo Salas Chávez, informó que los disparos se concentraron en la parte frontal y en la puerta del conductor, lo que establece como principal línea de investigación que la agresión estaba dirigida al chofer y no a la presidenta municipal.
“HASTA el momento no tenemos ningún dato que nos permita suponer que fue un ataque directo en contra de la presidenta municipal de Bacanora”.
El hijo de la alcaldesa murió por heridas en las piernas, presuntamente a causa de desangramiento, mientras que la edil resultó sin impactos de arma de fuego y fue reportada fuera de peligro, aunque con golpes derivados del percance.
La Fiscalía también descartó, por ahora, que el hecho tenga relación con la ola de violencia que se ha registrado en el país en días recientes o con eventos ligados a grupos del crimen organizado.
Nora Alicia Biebrich Duarte gobierna Bacanora desde septiembre de 2024 bajo las siglas del Partido del Trabajo y su administración está proyectada hasta 2027.
El ataque ocurre en un contexto nacional donde la violencia contra autoridades municipales se mantiene como un foco rojo.
El estudio Votar entre balas de la organización Data Cívica advierte que el nivel municipal es el más vulnerable frente a las dinámicas del crimen organizado, concentrando cerca del 80 por ciento de las agresiones político-criminales en México.
