Guamúchil

Incertidumbre y preocupación entre trabajadores del IMSS Bienestar ante cierre del hospital en Guamúchil

Guamúchil, Sinaloa.– Con el anuncio oficial del cierre del Hospital IMSS Bienestar en Guamúchil debido a fallas estructurales graves, trabajadores de la institución manifestaron públicamente su inconformidad ante la falta de información clara y la incertidumbre sobre su futuro laboral.

Durante un encuentro sostenido en el mismo nosocomio, los trabajadores expusieron que la incertidumbre crece no sólo entre ellos, sino también en sus familias y la ciudadanía en general, quienes preguntan qué va a pasar con el hospital y con los servicios médicos.

La respuesta, lamentablemente, sigue sin llegar de manera concreta.

“No sabemos qué contestar cuando nos preguntan. Nadie nos dice cuándo ni cómo será el traslado. Sentimos que nuestras inquietudes no han sido escuchadas por quienes toman las decisiones”, expresaron visiblemente frustrados.

Por su parte, el director del hospital, Luis Víctor Velazco Zayas, reconoció que el cierre se da tras un dictamen técnico que advierte del riesgo para personal y pacientes debido al deterioro del edificio, situación que —aseguró— ya ha sido notificada a autoridades federales y estatales, lo que derivó en la aprobación de un proyecto para construir un nuevo hospital.

“Es una realidad: el edificio ya no es seguro. Por eso se tomó la decisión de cerrarlo temporalmente y trabajar en la construcción de uno nuevo. Ya estamos en esa fase”, informó.

Sin embargo, Velazco Zayas admitió que aún no hay fecha para el inicio formal de la obra ni para la reubicación definitiva del personal, aunque se ha comenzado a habilitar espacio en otras unidades, como el Centro de Salud y las Unemes, para garantizar la atención a la población.

El proceso de reubicación, dijo, se hará caso por caso, considerando antigüedad, especialidad, turnos y condiciones personales.

Aunque se ha contemplado enviar personal a Angostura, Mocorito, e incluso a otros municipios como Guasave, Los Mochis o Mazatlán, las opciones dependen de la disponibilidad real en esas unidades y de lo que indiquen los departamentos de Recursos Humanos.

“Somos 317 trabajadores con situaciones distintas, y no se puede improvisar. Queremos que este proceso se haga respetando derechos laborales y buscando el menor impacto posible en la vida de cada persona”, aseguró.

El director afirmó que el presupuesto para la nueva construcción ya fue autorizado, y aunque no precisó plazos, sostuvo que hay “luz al final del túnel”.

Mientras tanto, llamó a la comprensión del personal y a mantener el diálogo.

En contraste, entre el personal médico y de enfermería persiste una sensación de abandono institucional.

“Queremos que nuestras voces lleguen al gobernador, al secretario de Salud. No pedimos privilegios, pedimos certeza. Queremos saber qué va a pasar con nosotros”, insistieron los trabajadores.

Mientras las autoridades estructuran una salida técnica, el personal vive en medio de la incertidumbre.

El hospital sigue funcionando parcialmente, pero con un reloj que avanza hacia el desalojo. La salud, tanto de los pacientes como de quienes la brindan, está en juego.

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