Paro en Japasa exhibe choque entre sindicato y gerencia por prestaciones y adeudos
Guamúchil, Sinaloa.- Un paro de labores de aproximadamente una hora en Japasa puso sobre la mesa un conflicto laboral que involucra prestaciones pendientes, descuentos de Fonacot que presuntamente no han sido enterados, uniformes, finiquitos, plazas sindicales, jubilados y la reinstalación del secretario general del sindicato.
Trabajadores sindicalizados encabezados por Joel Giovanni Heredia Soberanes se concentraron en las instalaciones de la Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Salvador Alvarado para exigir respuestas a una serie de demandas que, aseguran, tienen diferentes niveles de antigüedad.
La protesta involucró a alrededor de 90 trabajadores, aunque las áreas consideradas esenciales permanecieron activas para evitar afectaciones a la prestación del servicio de agua potable y atención de emergencias.

Entre los principales reclamos se encuentran la entrega de uniformes pendientes, con seis dotaciones señaladas por el sindicato; finiquitos que en algunos casos llevan hasta un año sin concluir; reposición de plazas y la sindicalización de trabajadores que, según la dirigencia, llevan más de dos años esperando.
Uno de los temas que más preocupa a los trabajadores es Fonacot. Afirman que los descuentos correspondientes a sus créditos se realizan directamente sobre sus salarios, pero los pagos no llegan oportunamente a la institución financiera.
El sindicato sostiene que esta situación ha provocado problemas en el historial crediticio de algunos empleados y les ha cerrado la posibilidad de acceder a nuevos financiamientos.

También reclaman el pago del estímulo correspondiente al Día del Sindicato de 2024, equivalente a siete días de salario diario tabulado, además de cuestionar la forma en que se han cubierto los estímulos de años posteriores.
Otro punto de conflicto corresponde a los jubilados y pensionados. Heredia Soberanes sostiene que el contrato colectivo contempla una prestación equivalente a 29 salarios mínimos mensuales, pero asegura que actualmente se les paga una cantidad menor.
El dirigente sindical también reclama su propia reinstalación en Japasa, luego de aproximadamente un año fuera de la nómina.
Sobre este asunto, la gerente Isaura Bejarano Lugo indicó que existe un procedimiento legal en curso y que corresponde esperar la determinación de las autoridades competentes.
La gerencia, por su parte, asegura que la situación financiera y laboral de Japasa ha mejorado durante el último año.
Bejarano Lugo afirmó que recibió el organismo con un rezago considerable y que actualmente se ha cubierto alrededor del 80 por ciento de las obligaciones pendientes que encontró al asumir el cargo.
Entre los conceptos que, según la gerente, ya están regularizados se encuentran los vales de despensa.
También aseguró que las horas extras se han pagado conforme se generan y negó tener actualmente trabajadores con vacaciones pendientes de pago.
Sin embargo, existe un desacuerdo de fondo respecto a las condiciones laborales que deben aplicarse.La gerente sostiene que recibió un documento firmado por representantes sindicales que modificó determinadas prestaciones del contrato colectivo, principalmente en la manera de calcularlas.
De acuerdo con su explicación, algunas prestaciones que anteriormente se determinaban con base en el salario integrado fueron modificadas para calcularse con el salario mínimo general vigente.
El sindicato cuestiona la validez de esa modificación. Heredia Soberanes sostiene que, aunque existe un documento firmado, este no habría sido depositado ante la autoridad laboral correspondiente, por lo que considera que el contrato colectivo original continúa vigente.
Ese desacuerdo puede convertirse en uno de los puntos centrales de una eventual negociación, pues ambas partes parten de interpretaciones distintas sobre qué documento debe regir actualmente las prestaciones de los trabajadores.
Mientras el sindicato exige que se respeten las condiciones que considera vigentes, la gerencia sostiene que está aplicando el documento que recibió formalmente al asumir la administración.
Pese al conflicto, ambas partes dejaron abierta la posibilidad del diálogo.
La dirigencia sindical señaló que está dispuesta a negociar los diferentes puntos una vez que exista un acercamiento formal con la gerencia, mientras que la administración asegura haber mantenido conversaciones previas con trabajadores y representantes sindicales.
El paro, por ahora, fue una llamada de atención sobre un conflicto que acumula reclamos de distintas épocas y que ahora tendrá que encontrar una salida mediante la negociación o, en los temas jurídicos, a través de las instancias laborales correspondientes.
